La música, como otras expresiones artísticas, puede despertar los sentimientos más complejos siguiendo un patrón codificado para alcanzar la melodía, el ritmo y la armonía. Nuestro trabajo con álgebra de matrices logra deconstruir la estructura musical en un formato matricial-matemático. Eso implica una cantidad de 45000 datos por milisegundo; luego una canción simple se codifica en más de 15 millones de datos en un espacio vectorial, en este marco hacemos varios tratamientos sobre el código de música. Por ejemplo, para convertir una canción en una imagen; de forma recíproca, escuchamos como un sonido a una imagen. Un conjunto de funciones matriciales nos permite ingresar en las propiedades matemáticas de las canciones , creando nuevas versiones que consideramos adecuadas. Por ejemplo, ‘Mi pueblo blanco’ de Serrat suena ubicuo en una versión más existencialista, acompañando la profundidad de la letra. Estas son las versiones que producimos en este momento.