En la exposición transcurrió lentamente, como un sueño. Llevaba días sin dormir. Los conceptos están muy afianzados. El jefe de radiología del Hospital de Oulu, la capital de Escandinavia del Norte se acercó. Fue un diálogo extraño. Se lo considera una persona brillante. Me preguntó por la relación entre las barreras que restringen el movimiento de agua en el cerebro y diferentes tipos de señales nerviosas. Elegí una respuesta sencilla. Pero el buen hombre me llevó a los espacios de Hilbert. Lo cual, inevitablemente, me llevaba a la sincronización de señales y agregar dimensiones. Pero también, a la especialización en un campo específico. Se fue por un café. Antes de irse me preguntó cómo iba a llegar a conocer como pensar y qué es la conciencia. Mencionó las partículas subatómicas. Solo mencioné el espín, momento giromagnético, pero la necesidad de contar una historia dentro de una exposición. Era un hombre amable, reflexivo, de voz suave.
Pensar deviene de pendular, tener opciones y escoger una. Sedimentos del lenguaje. Cuando se busca ‘el cerebro y el pensamiento’, ‘el cerebro y el conocimiento’, se ingresa en un callejón sin salida. Algo así como lo mental, en tanto interno, y la conducta, en tanto externo. Me costó muchos años trabajando de cadete concebir la simultaneidad. Incluso, entrar al kiosco por el sándwich de milanesa, que costaba dos pesos, y concentrarme en la actividad simultánea que necesitaba la tecnología de mis ojos y la actividad que requiere tecnología costosa y mejorable.
Durante la exposición se me aparecieron imágenes de las personas que estaban en la audiencia. Monitorizo fuertemente las reacciones. En Finlandia, la permanencia o no en el recinto es la señal. Si no les gusta, se van. Por el rostro, no hay señales. Excepto la concentración. Con el tiempo se puede adivinar si la persona fluye con la exposición. La que estaba adelante al principio no fluía, luego sí. El sitio tenía dispositivos tecnológicos asombrosos para mí. Pensé que quienes votaron a Macri en algún punto mezclaron algo de alucinación de prosperidad, con una masa informe de Miami, con restos de ignorancia activa si el votante tenía más de 30 años y conoció el latinoliberalismo. Ahora creen que no son responsables de el ensanchamiento del túnel del tiempo. Argentina tiene el peor gobierno de su historia, y para ganar ese sitio hay que ser tremendamente malo. El kirchnerismo era un gobierno superable, mejorable, se podía crear un sistema educativo y un sistema de salud, que no había, haciendo lo que indican las escaleras: un peldaño sigue a otro peldaño. Incluir programas de cultura que vayan afianzando lo que tienen que tener como actitud los países geopolíticamente complicados. Pensaba que racionalizaba lo que meta- pensaba: los votantes de Macri, de salario común, simplemente se exponen a la televisión, la radio y las redes sociales y es suficiente. Eso me puso triste, muy acongojado. Porque eso me pareció verdad, y me doy cuenta cuando algo me parece verdad. No lo podrían admitir, porque no se trata de conciencia, ya que la con- conocimiento requiere memorias explícitas. Se trata de manipulaciones dirigidas a sub- estructuras frágiles, que no tienen conceptos para defenderse. Eso me llevó a la ventana: eran las 14 y caía la noche.
Afuera hacía un frío ligeramente lastimoso. Producía llagas en la piel, caminamos por un bosque lleno de nieve. Había árboles hermosos, blancos y negros. Con el follaje desprovisto, pero las ramas preparadas. Las personas están en sus casas, encienden luces color púrpura de Navidad. Pensaba en una persona muy especial. Estaba pensando en ella. Recordé el Taras Bulba de Gogol. Luego recordé que Gogol tenía una nariz muy grande, y muy cerca de aquí, en San Petersburgo, se le congeló la nariz, en sentido estricto cuando buscaba trabajo, ya que por los oídos tenía constantes supuraciones de pus.
Ello me llevó a los crímenes de la calle Morgue, cuando Edgar Alan Poe introduce la abducción, en boca de Dupin. El jefe de radiología regresó, y eso fue una señal que supimos captar. En un momento pensé, recordando el Hombre en Búsqueda de Sentido, de Víctor Frankl, qué cosas nos mantienen con energía y ganas de vivir, mientras miraba las diapositivas, enganchadas con mucho estudio, y allí estaba sentado con una simpatía de buen hombre, el que me había preguntado ¿qué significa pensar?

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