(La actitud para la lectura de este informe se sugiere meditativa, cercana a la concepción de Erin Meyer de necesidad de acercamiento entre culturas comprendiéndose con la flexibilidad que promueva la aproximación proactiva y sentido elemental del humor en detrimento de la indignación que se ha tornado peste contemporánea en Argentina)

Vincent llegó a Puerto Madryn desde Rotterdam. Se encuentra con Marcela. Entre paréntesis se colocan los estados mentales de cada uno. Vincent acuerda por teléfono con Marcela que esa tarde ella le va a llamar para indicarle cuando es el encuentro con el empresario.

A las 22 horas aún Marcela no llamó a Vincent (ya no debe ser la tarde). Vincent llama a Marcela. Ésta le responde con amabilidad que mañana le llama , que ha tenido un día muy ocupado (ligereza, ninguna carga afectiva adicional). Vincent le dice que ella, Marcela, había dicho que le iba a llamar esa tarde (actitud típica holandesa, se señala objetivamente lo acordado, no siente enojo, detecta que lo que se había pactado no sucedió y como es tradicional en Holanda, se explicita. Es una de las culturas más directas que existe en el mundo). Marcela pide disculpas, dice que mañana le llama sin falta (no hay culpa). Vincent le agrega que al pasar este día sin encuentro él debería llevar su propuesta mañana, ya sin la supervisión de Marcela. Marcela le dice que si y cortan.

A la mañana Vincent se presenta en el horario acordado, Marcela le saluda quince minutos más tarde, eufórica y muy amable le pide que aguarde. Vincent (un tanto enfadado) percibe que son treinta minutos de retraso a lo acordado. Le invitan a pasar y lo recibe Mario con un abrazo. Vincent le entrega el informe. Mario le dice que mañana a la misma hora regrese Vincent, Mario ya tendrá leído el informe y le dará la respuesta. Al atardecer Mario observa el cielo rosado de Puerto Madryn, ballenas cerca de la costa saltando, algunas personas caminan en la playa. Otras juegan al fútbol en la rambla. Mira las ondulaciones que llevan la mirada a Punta Ninfas y siente un estremecimiento único. Siente un amor extasiado por la exhibición de la naturaleza.

Al otro día Vincent va a ver a Mario. Veinte minutos más tarde de lo acordado, una secretaria de Marcela le pregunta si es Vincent (enfadado). Lorena le dice que mil disculpas, Mario tuvo asuntos muy urgentes, recién lo podrá recibir mañana. Igualmente le pide su teléfono (sin culpas, amable). Vincent (enfadado) le dice que Mario le pidió el informe hoy y le dijo que la devolución sería en un encuentro que debería haber ocurrido hace media hora. Lorena (sorprendida) dice que Mario (a quien considera un prohombre, un líder sagrado) tuvo que hacer cosas urgentes e importantes, y le pide nuevamente el teléfono a Vincent. Vincent (suspicaz) le pregunta a Lorena si le va a llamar. Lorena (sin culpas) le aclara que es para retener el contacto y avisarle cualquier contingencia. Vincent (anticipando) le pregunta a que se refiere con ‘cualquier contingencia’ y le agrega si lo ocurrido hoy sería ‘cualquier contingencia’ (directo, objetivo). Lorena (sorprendida, un tanto amenazada, desconcertada) dice que hoy Mario ( a quien considera un jefe en el sentido más feudal de la palabra) tuvo urgencias inesperadas, pero que ella le va a avisar si sucede algo. Vincent (contrariado) omite preguntarle si la fórmula ‘si sucede algo’ ya es una rutina.

Vincent recorre Cerro Avanzado. Recuerda con una sonrisa cuando en su barrio de Amsterdam Zuid vio volar dos gansos y se conmovió por la maravilla de la naturaleza. Esta allí en un atardecer que no termina jamás, un lobo marino nada en las aguas mágicas celestes confundidas con el cielo (acongojado).

Vincent regresa a la oficina de Mario. Treinta minutos más tarde, Marcela (sonriendo) le hace pasar. Vincent (descorazonado, del enojo a la adaptación) ingresa con el semblante serio. Mario le abraza, le invita un café, le hace preguntas por su estadía. Vincent (directo) le pregunta qué consecuencias tiene el informe para el envío que implica su aceptación. Mario (sorprendido) inicia un uso de la palabra entre vago e impreciso, Vincent (detectando el conflicto) le mira fijo, finalmente Mario dice que no lo pudo leer. Vincent le pregunta cuando lo va a hacer, y cuando será la respuesta que implica el envío que el empresario de Puerto Madryn interesado hará en caso de aprobación. Su tono de voz es severo, extiende una hoja y le indica que le señale día y hora. (Directo) ‘Las urgencias y que no pueda por otras razones téngalas en cuenta ahora, cuando regrese necesito que se cumpla lo que acordamos’. Mario se retrae en su asiento, Marcela y Lorena sospechan que algo no está bien. Saben que Mario enfadado es irracional y tienen temor de que eso ocurra.

(Días después) Vincent toma el vuelo de KLM Ezeiza- Sciphol. No ha tenido más contacto con Mario, lee un artículo de una universidad austríaca que anticipa el turismo masivo en la Patagonia y su impacto en la naturaleza virgen, original, única en el mundo. El empresario de Puerto Madryn no realizó el envío a Vincent porque no hubo interacción entre ellos, pero Mario le asignó varias tareas estatales que cubrieron ideacionalmente el recuerdo de que un holandés estuvo por incorporar la tecnología de aluminio a los laboratorios de Philips en Rotterdam. Lorena y Marcela escucharon a Mario y sus anécdotas. Vincent cuando llegó solo dijo que en la Patagonia decir ‘el martes te llamo’ equivale a ‘probablemente alguna vez haga contacto contigo’. Preguntado por la relevancia del negocio y el impacto de la transferencia, Vincent señala que cuando la palabra no tiene ningún valor instituyente, los plazos no tienen ninguna consecuencia legal ni valorativa y las acciones pactadas tienen la misma probabilidad que el azar de ocurrir o no, queda denegado esa porción de maravilla del mundo para la interacción humana responsable y profesional- comercial.

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