Tres universos abstractos quedan relacionados en el título de este pensamiento. Según Noam Chomsky la capacidad de abstracción procede mediante la función [x , y] que atrae a [z]. En este juego de encastres se siguen reglas gramaticales que pueden alcanzar un número infinito de universos enlazados por el sistema de reglas. La Instanciación implica la escritura en unidades de memoria, por medio de un código que tenga categorías y clases y genere datos dentro de una estructura, que soporta la memoria en su integridad. El sufijo ‘ión’ implica la acción de instanciar, en latín se escribe instantiare, siendo que ‘nt’ implican ‘en tiempo presente’. De este modo Instanciación es un concepto adecuado para unir los universos de Sistema Nervioso y Semántica.
Para describir la Semántica se hará una analogía con los lenguajes de computación. Cuando más cerca está la escritura de programación sobre el lenguaje de máquina, es decir, de hacer trazos binarios en el hardware, nos encontramos en un lenguaje de bajo nivel. Cuando el lenguaje de programación está muy lejos del nivel de máquina, por ejemplo, en el uso de Visual Basic, que funciona arrastrando objetos predeterminados, se está presente ante un lenguaje de alto nivel.

Entre el lenguaje de bajo nivel y el de alto nivel existen compiladores, que trabajan para que los niveles de escritura sean traducidos al siguiente nivel. La compilación demora, realiza operaciones, pero permite un acceso mucho más simple a la programación que si tuviéramos que trabajar a bajo nivel.
La Semántica se asemeja a un lenguaje de ordenador de bajo nivel. Está muy cerca del nivel de máquina, es decir, del hardware que tiene nanochips con movimientos cuánticos de electricidad en la red de silicio. El hardware en el que se instancia la semántica es el sistema nervioso. Para diferenciar la semántica del uso del lenguaje en su dimensión comunicativa, tomaremos como ejemplo la siguiente frase: ‘Para los cristianos el hecho de que la divinidad haya escrito un libro significaba que había escrito dos, y el segundo era el Universo’.
En esta frase el conocimiento semántico implica la cantidad de nodos que forman los diferentes conceptos. Para comprender es necesario tener datos, los trazos de los rasgos constituyentes codificados teniendo en cuenta reglas y clases, es decir la Semántica. Aquí cada lector tiene diferentes nodos que forman los rasgos multisensoriales de los conceptos de ‘cristianos’, ‘divinidad’, ‘escribir’, ‘libro’, ‘significa’, ‘dos’. La parte dura de la afirmación implica que la estructura tiene que instanciar estos conceptos. Sin el conocimiento de ‘divinidad’ habría una falla semántica que afecta de manera profunda la comprensión.
No obstante, sobre la semántica operan reglas compiladoras, mediante el uso de operadores, que ascienden de nivel. Por ejemplo, hay una implicancia entre ‘la escritura de un libro’ entonces ‘ha escrito dos’. La relación entre [x,y] siendo cristiandad=x y libro= y, entonces el libro primero que forma parte de la frase es la Biblia. De este modo [x,y] b; que significa ‘la Divinidad escribió la Biblia’. La implicancia requiere realizar inferencias, por ejemplo dado lo existente [e], entonces [x,y] b atraen a [e]. Así funciona que el universo de lo cognoscible es una obra de la divinidad y la Biblia es una obra de la divinidad. La Biblia es la escritura del universo por parte de la divinidad.
Se aprecia en esta frase que la semántica opera a bajo nivel, mediante la codificación en los sistemas neuronales señalados por el modelo Hub and Spokes (Rogers, Patterson, Jefferies, & Lambon Ralph, 2015; Teige et al., 2018). En las Demencias Semánticas las personas pierden los trazos sobre el sistema nervioso, de manera que la degradación es a nivel de los conceptos (Jefferies & Lambon Ralph, 2006; Noonan, Jefferies, Visser, & Lambon Ralph, 2013). En cambio en la Afasia Semántica el daño está en los operadores de control sobre los conceptos, lo que genera recuperaciones que emplean las representaciones pero de una forma inadecuada (Jefferies & Lambon Ralph, 2006; Jefferies, Rogers, Hopper, & Lambon Ralph, 2010).
El sistema nervioso central tiene una cubierta formada por centímetros de neuronas. Se llama corteza cerebral, las neuronas que la forman tienen una morfología diferente según las capas. La instanciación de la semántica en el sistema nervioso implica que en la estructura de sustancia gris y en las fibras de sustancia blanca estén los trazos y códigos bajo clases y reglas de manera que formen datos de representación. Los estudios con resonancia magnética funcional, estimulación transcraneal y resonancia magnética estructural indican que la instanciación sigue tres principios: a) jerarquización b) graduación y c) interacción.
La jerarquización implica que hay zonas transmodales, donde los rasgos dependen menos de la modalidad sensorial original. La graduación revela que la jerarquía tiene fluctuaciones por la interacción de tres redes fundamentales: 1) la red por defecto 2) la red de control semántico y 3) la red ejecutiva general (Koechlin & Summerfield, 2007). La interacción significa que los conceptos están almacenados en el ‘viaje’ de la información entre los spokes unisensoriales y los hubs transmodales. Existen momentos en que la persona funciona recuperando conceptos ‘por defecto’, en una suerte de ‘inercia’ cerebral. Hay otros momentos donde se ejerce control semántico y en otros un control ejecutivo de múltiples demandas (Lambon Ralph, Jefferies, Patterson, & Rogers, 2016). La clave de estos hallazgos es que el mejor funcionamiento ocurre cuanto más separadas estén estas tres redes. Si la red por defecto, o el vagabundeo mental, impone grados de información sobre el control semántico, el control semántico será defectuoso. En el ejemplo que hemos presentado, la persona no podrá hacer la activación de Biblia, y menos aún la relación entre la búsqueda de códigos en la Biblia que revelen la formación del Universo, lo cuál activa aspectos de la memoria semántica y de la memoria episódica (hace aproximadamente veinte años se publicó ‘El código secreto de la Biblia’ en una revista científica de estadística).
El apoyo principal para la hipótesis de que hay un Hub semántico transmodal proviene de los hallazgos en pacientes con Demencia Semántica, que afecta la parte anterior del Lóbulo Temporal. Luego se encontró evidencia convergente con estimulación magnética transcraneal y resonancia magnética funcional (Chiou, Humphreys, Jung, & Ralph, 2018). En la lectura de este texto se realizan operaciones como las inferencias y los ‘arreglos’ gramaticales, que pueden ser comparados con los compiladores. Pero para leer este texto, al mismo tiempo, se requiere de la semántica. Los rasgos que componen cada representación son activados e inhibidos en proporciones por la red de control semántico. En la frase que se usa como ejemplo, los rasgos de ‘divinidad’ activados tienen que estar relacionados con el monoteísmo, mientras que la ‘divinidad’ en cuanto adoración pagana tienen que ser inhibidos. La red de control semántico se extiende desde la corteza prefrontal inferior izquierda hasta el giro temporal posterior medio (Whitney, Kirk, O’Sullivan, Lambon-Ralph, & Jefferies, 2013).


REFERENCIAS


Chiou, R., Humphreys, G. F., Jung, J., & Ralph, M. A. L. (2018). Controlled semantic cognition relies upon dynamic and flexible interactions between the executive ‘semantic control’and hub-and-spoke ‘semantic representation’systems. Cortex, 103, 100–116.
Jefferies, E., & Lambon Ralph, M. (2006). Semantic impairment in stroke aphasia versus semantic dementia: a case-series comparison. Brain : A Journal of Neurology, 129(Pt 8), 2132–2147. https://doi.org/10.1093/brain/awl153
Jefferies, E., Rogers, T. T., Hopper, S., & Lambon Ralph, M. (2010). “Pre-semantic” cognition revisited: Critical differences between semantic aphasia and semantic dementia. Neuropsychologia, 48(1), 248–261. https://doi.org/…/do…/10.1016/j.neuropsychologia.2009.09.011
Koechlin, E., & Summerfield, C. (2007). An information theoretical approach to prefrontal executive function. Trends in Cognitive Sciences, 11(6), 229–235. https://doi.org/10.1016/j.tics.2007.04.005
Lambon Ralph, M., Jefferies, E., Patterson, K., & Rogers, T. T. (2016). The neural and computational bases of semantic cognition. Nature Reviews Neuroscience, 18, 42.
Noonan, K. A., Jefferies, E., Visser, M., & Lambon Ralph, M. (2013). Going beyond inferior prefrontal involvement in semantic control: evidence for the additional contribution of dorsal angular gyrus and posterior middle temporal cortex. Journal of Cognitive Neuroscience, 25(11), 1824–1850. https://doi.org/10.1162/jocn_a_00442
Rogers, T. T., Patterson, K., Jefferies, E., & Lambon Ralph, M. (2015). Disorders of representation and control in semantic cognition: Effects of familiarity, typicality, and specificity. Neuropsychologia, 76, 220–239. https://doi.org/…/do…/10.1016/j.neuropsychologia.2015.04.015
Teige, C., Mollo, G., Millman, R., Savill, N., Smallwood, J., Cornelissen, P. L., & Jefferies, E. (2018). Dynamic semantic cognition: Characterising coherent and controlled conceptual retrieval through time using magnetoencephalography and chronometric transcranial magnetic stimulation. Cortex, 103, 329–349. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.cortex.2018.03.024
Whitney, C., Kirk, M., O’Sullivan, J., Labon-Ralph, M. A., & Jefferies, E. (2013). Executive Semantic Processing Is Underpinned by a Large-scale Neural Network: Revealing the Contribution of Left Prefrontal, Posterior Temporal, and Parietal Cortex to Controlled Retrieval and Selection Using TMS. Journal of Cognitive Neuroscience, 24(1), 133–147. https://doi.org/10.1162/jocn

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