Los cinco libros que alcanzaron el cielo llegaron de la mano de Ovidio. El primero de ellos, es quizá el libro más justificado de la historia. Es la Divina Comedia, escrita en verso. Dante recorre los nueve círculos del infierno, entre los cuáles produce una amarga ternura el círculo de los suicidas. Está compuesto de un bosque gris y seco, como si cenizas volcánicas se hubieran posado sobre la vida. Al cortar una rama, del árbol salió sangre. El Dante pudo conversar con los lamentos, y fue el único de los círculos en que tuvo compasión. Sin lugar a dudas, es el libro de la humanidad, el estilo de escritura imita las ascensiones y los descensos, así como la historia clásica griega regresa en forma cristiana, inspirando en buena parte al Fausto de Goethe. Cuando vayamos al planeta Epseler, la Divina Comedia tiene que estar debajo del brazo, lista para ser regalada, y en la memoria. Resulta curioso que Beatriz, la inspiradora de la Comedia, fue una mujer indiferente y reacia a cualquier talento. Lo que prueba que el amor es una forma de caza, una locura, excepto cuando la estructura tiene las fojas de un contrato burgués.
Luego, al lado de Beatriz, el Dante, Ovidio y el Señor, se encuentra El Palacio de la Luna. Paul Auster tuvo la habilidad de hacer creer que una vida puede ser poética. E incluso, que había signos en la vida, y esos signos, se repetían, en una aliteración poética. Seguí la luna, y por desplazamiento, lo que ésta indicaba.
En tercer lugar, una trinidad que forma Rojo y Negro, de Stendhal. Describe la vida de Julien Sorel, desde su paso por la milicia y la curia, que eran las dos formas de ascenso social. La descripción de Stendhal, cuyo nombre era Henry Beyle, es la precursora alfabética de la fotografía. El ascenso social para un pequeño burgués estaba vinculado únicamente a los uniformes rojo y negro. El amor, de costumbre, desvía su atención del ascenso y le lleva, como su propia Helena de Troya, al infierno de la cárcel.
Luego, El Proceso, de Franz Kafka, anuncia que estás condenado a priori y que no tiene más ni menos sentido que te preguntes por qué. Joseph K. acepta con resignación burocrática las miradas que van guiando su sentencia, hasta comparecer ante tribunales masivos. En épocas de piedra, salamandras venenosas. La acusación y el escarnio fueron guiando a Joseph K incomodidad tras dolor sin queja, pero toda alegría pasada, es pasada, mientras que cualquier dolor que pasó, es un dolor presente. Luego, define cinismo, que significa ‘como un perro’, en un pozo, al cual podremos reconocer en un momento si algo de tu vida se involucra en lo que tiene la misma de proceso.
Finalmente, aceptado como Mefistófeles por el Señor, Así Habló Zaratustra va al cielo de los libros. Tiene un águila, una serpiente, una montaña, y cuando decide a contarle a todos, se encuentra con las moscas del mercado, y cuando regresa para ninguno, comienza su transformación en niño. Porque Zaratustra es el intento más febril, obseso y desesperado de felicidad, en el paquete de carne sombrío que recogió Italia para devolverlo abrazado a un caballo, y de su muerte, subió la escalera al cielo de los libros.

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