La Patagonia es uno de los pocos sitios en el mundo donde la naturaleza se puede observar en dos dimensiones poco frecuentes de hallar juntas: vastedad y autenticidad. Para ello, hay un cuidado difícil de atribuir causalmente. La naturaleza se percibe. Entrena tu percepción. Haz de tus ojos concentración, y del detalle motivación.

Se podría ‘explotar la naturaleza’ como en casi todas partes. Algunos detractores dicen ‘desidia’. Los que nos criamos allá, tenemos una melancolía reverencial por lo que es así. Por ejemplo, ir a las playas, mantener distancias patagónicas entre personas, si se escapa una bolsita correrla más rápido que el viento. Jugar con lo que hay.

Hubo un aprendizaje patagónico que se realizó metafísicamente: el Ser. Jugabas al Ser. ‘Vení, vamos a jugar al Ser.’ Y de repente, había, y las configuraciones se formaban. Por eso, cuando se dice ‘no hay nada’, el patagónico te mira, como si no hubieras tenido infancia.

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