BRIEFING: E.Learning as the horizon is an essay in which the definition is highlighted to do relevant differences. The title uses the word horizon, then is expected a metaphor that links future with E.Learning. But the unexpected use of the horizon is based on an operational definition relative to the first perception of the sun in an X, Y geographical Earth coordinates. Allowing perceiver to see the horizon is an effect of gravity system movements. Its implies, in return to E. Learning, that the same gravity system allowed perceiver#2 to see such change in X’, Y’ coordinates differents to perceiver#1. E. Learning demands new skills, like other strategies to reach engagement. Then, perceiver#2 in this example was allowed to perceive the horizon as a binary change (SUN YES/SUN NO) at a different time than perceiver#1. For instance, five units of time before perceiver#1.

El título utiliza un anglicismo (E.learning) y conviene dejarlo así. La traducción al castellano palabra por palabra forma una combinación extravagante. Más importante es tener una definición de E.learning lo suficientemente sólida para establecer diferenciaciones y generar actividades que le sean propias. La lengua inglesa tiene una influencia tan grande del latín que no es preocupante tener influencias recíprocas. La mayor parte de los sufijos de acción, cantidad y cualidad en inglés derivan del latín y son fácilmente reconocibles, como reaction, que finaliza en el sufijo latino de ‘acción y efecto de’. Justo esa palabra tiene el prefijo y la raíz latinos. Superado el temor al colonialismo lingüístico, E.learning significa aprendizaje sistemático que utiliza de modo sine qua non dispositivos tecnológicos de comunicación, siendo la participación de los dispositivos necesario de tal modo que no actúan como complemento de otro estilo de aprendizaje sistemático.

Con esta definición se logra diferenciar E.learning ante dos prácticas. La primera es el concepto ‘online’, que significa comunicación en directo mediante dispositivos tecnológicos. Una conferencia, una conversación amistosa, la emisión de un video son adecuadas para la palabra online. Dentro de E.learning puede haber una clase con modalidad online, así como otras que están disponibles y no requieren una presencia ante el dispositivo en una hora determinada. Parece tan sencillo diferenciar E.learning de online como frecuente es leer ‘se ofrece aprendizaje online’. Otra práctica que no utiliza un término específico, pero corre riesgos de confundirse con E.learning es el envío de actividades mediante los dispositivos comunicacionales. En ese caso las Tecnologías Informáticas para la Comunicación (TICs) son un complemento, un auxilio o ingresan dentro de los tipos de comunicación humana contemporáneos. Hay comunicaciones de cuerpo presente, de cuerpo ausente, y personas parciales, por ejemplo un ser humano que mantiene tres conversaciones a la vez en una red social se vincula con personas parciales.

E.learning es una tendencia creciente que exige habilidades novedosas y para adquirirlas es necesario superar la metáfora del ‘aula virtual’. El aula virtual es el efecto sobre una generación que creció en la escuela- factoría creada durante la revolución industrial para preparar obreros y militares, y que se vio impactada por el surgimiento de las TICs. Ante ese impacto, la primer tentación fue hacer lo más parecido posible el aprendizaje que necesita TICs a una escuela- factoría. E.learning implica estar dispuesto/a a cambiar la educación de un modo que no es una hipérbole decir revolucionario. Las aulas virtuales son complementos que equivalen, en una analogía astronómica, a nuestra bella Luna. Las posibilidades de las TICs tienen en la misma escala el tamaño de una galaxia.
Este es solo un breve parrafeado que acompaña una definición. Para concluir damos un ejemplo de un concepto que pertenece al E.learning pero habilita la comparación con la ejecución de un proceso atencional que de modo supraordinal incluye la escuela- factoría y E.learning. Se trata del ‘engagement’, que significa involucramiento, permanencia, de modo más habitual ‘enganche’. Resulta claro que la focalización atencional es el proceso implicado en el engagement. Sin embargo en la escuela factoría y en E.learning el engagement supone habilidades y registros significativamente alejados entre sí. En la escuela- factoría el engagement se estima mediante la conducta, con un elevado nivel de error. Por ejemplo es común que se valore la participación verbal en el aula, y se considere que los/as que levantan la mano tienen mayor engagement. Quizá la experiencia personal de no haber levantado la mano nunca y obtener calificaciones elevadas, al mismo tiempo que sentir tedio ante intervenciones que levantaban la mano dispersando un río de discurso, influyó para que en mi tarea docente jamás consideré la frecuencia de levantar la mano como significado de un factor latente. En la escuela factoría también se valora la ausencia de ruidos y la quietud del estudiante, lo cual no significa engagement pero tampoco ruido. La corporización del aprendizaje permite expulsar a un estudiante del aula, administrar sanciones y manifestar emociones de ira con el lenguaje.

En E.learning el engagement ante un video- clase se mide con los reportes que brindan las TICs. Se conoce cuanto tiempo permaneció ante la misma, y si hay treinta personas que tienen que verlo para hacer una actividad, se obtiene una curva de engagement por cada unidad de tiempo. Esto se vincula a lo que presenta el video, lo cual requiere de conocimientos que pertenecen al dominio de E.learning. Por ejemplo la tasa de desplazamientos de un nativo digital ante la conciencia de la millonaria oferta de contenidos. ¿Por qué dejará de explorar alternativas que pueden ser mejores, si la producción es masiva y la probabilidad de que la clase la dicte el número 1 es excesivamente baja? A la vez, el estudiante tiene métricas que indican el número 1 con parámetros que tienen el margen de error de la recursividad, ya que una vez superado un umbral de cantidad de visitas, el número que representa esa magnitud genera una atracción que en una derivada impactaría en la tasa de cambio por aceleración de cantidad. ¿Cómo logra un docente que su video- clase tenga engagement? Tiene metas de aprendizaje, por lo cual el engagement del estudiante con las metas es un predictor valioso. Pero en E.learning no se puede retar a los que conversan, los que miran con los ojos fijos y perdidos no tienen el valor de permitir que la señal se imponga sobre el ruido, y las emociones de ira serían poco esperables. Hacer E.learning significa docencia hacia el horizonte. Para que la imagen sea más ajustada a lo que sucede en el mundo, consideremos que horizonte significa observar el momento en que la Tierra permite que un observador/a perciba el sol siendo que un segundo antes no lo percibía. Una vez asumida esa definición, cuando una persona en la posición geográfica relativa latitud X, longitud Y accede al horizonte tal como se lo definió, está en un sistema de movimientos de rotación y traslación que producen que otra persona en latitud X’, longitud Y’ accedió cinco veces antes al horizontes en unidad de tiempo por hora. Eso significa E.learning en tanto horizonte, no se refiere a un futuro sino a la relatividad geográfica pero también geopolítica de las condiciones que aumentan o disminuyen la posibilidad de percepción de Horizontes.

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