*la palabra docente no hace referencia a ningún género en particular, por lo que las inflexiones y sufijos tampoco

Se prepara para ingresar a la clase. Sabe que hay un grupo que es ‘difícil’. Se dice a sí mismo que tiene un ejercicio particular que les agradará. Recuerda haberlo pensado anoche, mientras le costaba conciliar el sueño. El sistema nervioso (en adelante, se llamará SN) envía igualmente señales que puede reconocer como ‘inquietud’. Ese es un appraisal: nombra la categoría de sus sentimientos. Un sentimiento es el reconocimiento conciente de una emoción. SN central se hace una pregunta: ‘¿por qué llamaré a ese grupo ‘difícil’?’. Es extraño: parecen reírse de mi mismo, pero también puedo pensar que no lo hacen. Es una sensación, cuando hablo, percibo que entre ellos se deslizan secretos, comentarios, y me miran de reojo. Es tan obvio que puedo verlos, que me resulta extraño como pueden creer que están haciéndolo en secreto. SN central acaba de activar la amígdala, que envía señales negativas.

Una ligera decepción recorre el cuerpo. SN autónomo toma nota, desciende la frecuencia de latidos cardíacos. La sensación de náusea, que tan bien describió Jean Paul Sartre, es propia del sistema parasimpático. La frecuencia respiratoria disminuye. Tal como señala Laura Bridgemann, una emoción negativa facilita otra emoción negativa, en este caso el recuerdo de cierta humillación condujo a cierta pérdida de autoestima. De manera extendida, el ejercicio que se había aparecido tan interesante anoche ya no tiene sentido, y es el recreo. Esas redes, densamente unidas, negativas, son propias de la Depresión cuando está pasando de un estado moderado a Mayor. En el SN central las expectativas que modulan la relación entre memoria y funciones ejecutivas, disminuyen la actividad de éstas últimas, produciendo falta de iniciativa y un aumento de recuerdos un tanto aleatorios, algo tristes. Tantas personas en el recreo producen la sensación de Antoine Roquentin, quiere ir a otro sitio pero la sala de profesores está llena de conversaciones negativas, ‘la estamos pasando mal’.

El SN hipofisario vuelve a liberar cortisol, para afrontar el estrés. Es una hormona que prepara el cuerpo para la resistencia, en especial cuando se activan alternativas, ¡pero todas son negativas! El cortisol inunda la sangre, ‘atrapado sin salida’ dice Jack Nickolson. El médico dio pastillas antidepresivas. Funcionan sobre el SN central, inhiben la recaptación de la serotonina, en la dosis en que comenzó a tomarlas. La serotonina es un neurotransmisor que brinda posibilidades de flexibilidad a tractos del sistema nervioso para cambiar la manera de tratar las emociones. A veces da bronca que uno se siente igual, parece que no tomara nada. El 21% de los colegas tiene síntomas de lo mismo. Según los estudios nórdicos de 1980, la educación es un espacio de ‘hiperemocionalidad’, donde los docentes interactuamos con una cantidad de personas inusual, y en función de una gran cantidad de metas, lo que nos hace vulnerables a la frustración. Por lo tanto, ellos diseñaron un sistema de contextos libres de exigencias académicas, solo para relacionarse, sin metas.

Todas estas ideas me siguen apareciendo, acá, parado en el recreo, mientras veo el grupo ‘difícil’ caminar abrazados. Una sensación corporal se me activa: es el marcador somático, la llegada de impulsos del sistema nervioso autónomo- simpático, al diencéfalo. El hipotálamo y el tálamo recogen las señales, que ingresan en la corteza orbitofrontal. Ya en el SN central tengo que tomar una decisión: quedan tres minutos para empezar la clase. Se me ocurre hacer una serie de preguntas y que las respondan de manera individual. De esa manera uso la estrategia de controlar el espacio de forma activamente. Genero yo las elicitaciones emocionales que se van a producir: en este caso, una activación baja, voy a tener un elevado control, y a la vez, la valencia no va a ser ni positiva ni negativa.

Las emociones tienen tres dimensiones, control, activación y valencia. Hace tiempo que no experimento emociones de valencia positiva, pero pasan esas chicas, con aquel muchacho, a quienes se observa tan interesados en mi materia. Una sensación de breve euforia irriga mi SN central. Es una liberación de dopamina, que tiene como destino el área tegmental ventral, un sitio dentro del parénquima cerebral donde interactúan numerosos neuroquímicos. Se me vienen recuerdos de mi vocación docente, de la alegría de mostrarle a esos jóvenes algo que existe y ellos pueden reconocer y comenzar a abrir, como quien señala. Me vienen recuerdos del poema de William Blake, ‘Ver el mundo en un grano de arena/ y el cielo en una flor salvaje/ el infinito en la palma de tu mano/ y la eternidad en una hora’. Todo este arribo conceptual me ha hecho resignificar la hora de clase que me espera. El SN central ha realizado un Reappraisal. Modificó la emoción condicionada negativa producida por el recuerdo del grupo ‘difícil’ cambiando la significación de que implica estar en el aula.

Sin embargo, para Raffael Kalisch ese no es un verdadero Reappraisal. Recuerdo sus conceptos, y tanto él como Amelia Aldao dirían que esto es solo una rumiación. Esta es un mecanismo de regulación emocional que proviene de la corona radiada, toma las sensaciones corporales, y las resume en imágenes que inundan la visión y el lenguaje, provocando asociaciones libres. La asociación libre, por más que digan lo que digan, es un mecanismo que desintegra el sistema semántico, y desmejora el funcionamiento ejecutivo, favoreciendo la supresión.

Cuando recuerdo esa palabra, solo queda un minuto para entrar a clase: he estado parado cerca de la puerta durante diez minutos. Todos me han visto. Un reflejo repentino acomete mi esfínter y tengo ganas de ir al baño. Otra vez la incomodidad de siempre. Esa sensación de estar conteniendo, molesta. Tomo Miopropan para el colon irritable, con un poco de clonazepam, pero tampoco parece muy efectivo. Creo que nada es efectivo en mi cuerpo, debo estar mal hecho, o soy demasiado sensible para esta profesión a la que la sociedad se volvió insensible. Tengo que evitar pensamientos negativos, y tengo ganas de ir al baño, tengo que hacer un esfuerzo de contracción. El SN entérico funciona de manera que poco puede hacer el SN central y todas sus elucubraciones. ¿Y dónde está el poema de William Blake? ¿Y dónde está Jean Paul Sartre? ¿Y Paulo Freire, podría asistirme en este momento, junto a Jean Piaget?

El ácido gamma amino butírico que libera el Clonazepam me vuelve un poco más lento. El tiempo pasa de una manera ligeramente diferente, aunque cada vez hace menos efecto. Sucede que en el SN central las benzodiazepinas producen una rápida adaptación. El Clonazepam se adhiere también a ligandos de la médula espinal, y provoca una relajación muscular, que ya cada vez siento menos por la mañana. Ha tocado el timbre. Entra el grupo de las difíciles y estoy al lado de la puerta, ninguna me saluda, y eso me provoca un poco de miedo. El sistema nervioso parasimpático libera un poco de sudor en las manos. Me da otro impulso colónico, contraigo y percibo que se me hincha el estómago. Pienso en el día después, en la tarde, recurro a una estrategia de auto- distracción. A las cuatro hay reunión con los docentes para revisar los objetivos del año pasado, y modificar el proyecto de integración con la comunidad. Me viene una sensación de desesperanza, que actúa sobre el SN central, acumulándose en un estado de tan bajas expectativas positivas que interpreto cualquier evento de una manera negativa. Estos ciclos provocan modificaciones en la sustancia blanca cerebral del SN central, disminuyendo la conectividad entre la parte dorsal prefrontal, que puede generar estrategias novedosas, y la ínsula y la amígdala, que conservan tantas asociaciones y memorias tristes, negativas, sin esperanzas.

Los alumnos están sentándose, no digo nada, tengo el rostro rígido, un poco pálido. Estoy en estado de supresión emocional. Es un mecanismo de regulación de emociones focalizado en la conducta: no expreso nada, mientras mi sistema nervioso autónomo está activo, y por más tiempo de lo esperable. De forma inesperada ingresa un colega, se acerca, le saludo, tiene el rostro compungido. Me da sus condolencias, no sé por qué. Se da cuenta que no se de que me está hablando, por lo que cambia su expresión, se torna precavido, baja la voz, quizá algo de compasión ha llegado a su cuerpo.

Los alumnos hablan, ‘los difíciles’ están ahí, diciéndose cosas, hay algunos cansados, otros pelean, uno se para de repente, le han quitado algo. Mi colega me dice que me han quitado veinte horas que supuestamente no pasaba frente al curso, mi salario disminuirá un 26%, estoy en una lista, resaltado en amarillo, con los datos impresos. Cuando me lo dice pienso en el alquiler, y todavía me alcanza, en la comida, y aún llego a fin de mes. Es ‘otro ladrillo en la pared’, tengo expectativas tan bajas y negativas, que el impacto se acomoda a mis expectativas. Ese ciclo impacta en el sistema inmunológico, que disminuye su agresividad hacia agentes externos, tan rápidamente que estornudo. Me tapo la boca y la nariz, huelo la tiza, el colega cree que ha cumplido la obligación de saludarme, presiento que a él no le han tocado el salario, porque tiene un porte íntegro, camina entero, a paso ligero, saluda en voz alta, los alumnos le responden. Me pregunto si los alumnos responden de manera peor a mi que a los demás docentes. El dolor de estómago me vuelve a dar una puntada, luego de esta hora ingreso en un curso que es tranquilo, creo que se trata de la última hora, solo quieren irse. Ir con ellos me da vergüenza, porque creo que no estoy provocándoles ningún incentivo, eso me frustra mucho.

La frustración es una emoción negativa, que provoca caos neuro hipofisario, al punto de generar inflamaciones. En mi caso, reacciono de manera inmediata con el sistema neuromuscular, motor, contrayendo las cervicales y los músculos del antebrazo. Los nudos que me quedan me duelen por la noche y por la mañana. Durante el día, el cortisol que liberan mi suprarrenal ayuda a no sentirlas. Miro a los estudiantes, tienen entre 15 y 17 años, los ojos vivaces, los cuerpos inquietos, están esperando que diga algo. Las ‘difíciles’ se ríen, lo percibo con claridad. Cuando hay reacciones de ansiedad, se envía una señal a la corteza dorsolateral prefrontal para que el fascículo longitudinal superior aumente el refinamiento de la corteza visual para capturar los detalles esperados. Tengo la expectativa de que se van a burlar de mí, lo busco, y lo confirmo. Puedo describir los dientes de quien se ríe, puedo recordar su boca diciendo mi nombre, su mano cubriendo luego lo que dice. A las cuatro tengo reunión para revisar objetivos, tomaremos mate, alguien se pondrá a escribir. Tenemos que modificar los objetivos del año que pasó, pero no tenemos un solo dato acerca de si el proyecto del año pasado fue bueno, mediocre, fracasó. Sin embargo, hay que modificarlo, por lo que tendremos que asumir cierto fracaso, ya que, de lo contrario, no tendría sentido una modificación, a excepción que solo busquemos generar otros sin que parezcan una mejoría. Eso me genera disonancia cognitiva, que es una incompatibilidad que el SN central alerta al resto del SN para que evite realizar una acción. Ahora comprendo que ganaré un cuarto menos de dinero, que quería comprarme un horno microondas, y que las vacaciones en Perú se alejan casi definitivamente. Siento que soy un pobre descendiente de inmigrantes pobres que mantiene la pobreza y está rodeado de hijos de acaudalados en un país con enormes diferencias sociales que se pagan. Mi autoestima tiene la altura de un reptil que se arrastra por los bancos. Una alumna dice si puede leer la respuesta que elaboró sobre la pregunta que hice la semana pasada. Había olvidado por completo que tenía esa actividad. El estado de ánimo afecta las funciones cognitivas, en especial la memoria, que es un sistema débil controlado por el lóbulo temporal. Varias demencias se contraen luego de pasar por estados depresivos profundos.

Le digo que la lea, y comienza a hacerlo mientras la escucho, me focalizo en la respuesta, ese mundo en el que ingresa, que es el mundo del conocimiento, me despeja todas las arañas y los insectos que hacen ruido de enjambre oscuro en lo que antes era mi mente, y ahora es solo dos cosas en pugna: el asco sobre mi mismo y el interés por lo que dice esta persona. Me interesa tanto que cambia mi postura, mi cuerpo se endereza y la detengo, para decir que la abstracción es algo tan asombroso que sería interesante pensar de donde proviene. La alumna dice que, según el libro, de la necesidad de coleccionar, de formar colecciones de objetos. ¿Por qué necesitaríamos coleccionar objetos, por qué formaríamos colecciones? La alumna responde que las colecciones podían ponerse en correspondencias biunívocas, y simplemente decir si era posible o imposible efectuarlo. Pasados miles de años, del si o no a la correspondencia biunívoca, surgió contar las cosas, y luego recién la noción de número. Entonces, el número ya no necesitaba de los objetos de las colecciones, sino que había un arte, el de relacionar los números entre sí.

Me entusiasma la focalización en el asunto, que ignoro que la mitad del curso ignora de que estamos hablando. Recuerdo entonces que tengo la reunión de las cuatro de la tarde, y que después tengo obligaciones, incluso, el sábado por la noche, y la desesperanza se me aparece en forma de personas sonriendo y diciéndome cosas que no entiendo, que me cambian de lugar, que me hacen sentir la persona más solitaria del mundo. La mirada de la alumna hace que me ruborice, tengo que enviarme un auto- mensaje acerca de la importancia de la abstracción, aunque no sea esencial a lo que quiero decir, y de repente me paro frente al curso, con una voz supuestamente neutra, pero amenazante, le digo a las difíciles que se callen, que voy a dictar la definición de abstracción. Suprimo toda expresión afectiva, se que eso comienza un ciclo negativo entre docente y alumno que genera problemas de salud para el docente y disminuye la potencialidad de aprendizaje del alumno. Mientras vos creando una definición de abstracción, alguien me pregunta que tiene que ver con lo que dicté anteriormente, referido al control de la mano y la prensión pulgar. Pienso la conexión y las difíciles se ríen, miro hacia el otro costado, creo que soy la misma cucaracha de la Metamorfosis de Kafka y que tan solo me gustaría no estar ahí, pero debo estar ahí. Creo que tenemos una sola vida, y que esperar que el tiempo se pase, y que eso sea lo mejor, es un espanto, pero creo que soy un desastre. Cuando me dieron los antidepresivos, que actúan sobre el SN central, fui a un hospital público que fue desfinanciado, el médico, sin la formación adecuada, no me dijo que esos medicamentos sirven cuando van acompañados de terapia cognitivo- comportamental, más técnicas novedosas de respiración y antiguas de yoga.

La liberación de endorfinas, los opiáceos endógenos, depende en gran parte del ejercicio físico. Las creencias impulsan el ejercicio, este retroalimenta las mismas creencias y la flexibilidad y la creatividad vuelven a ser parte del sistema nervioso del niño perdido que sigue dictando mientras suprime la metamorfosis, quedan cuarenta y cinco minutos para pasar al curso de la modorra. El tedio que genera mi rostro decepciona a la chica que tan bien había elaborado su respuesta y siento vergüenza por ello. Tengo verdaderas ganas de ir al baño, la Trimebutina no está sirviéndome para el colon irritable, pienso en la colonia de bacterias de mi sistema entérico, lo rápido que como, la pobre masticación que realizo, lo mal que duermo, y que la institución a la que pertenezco lejos de darme la sensación de que me cobija, creo que me persigue y controla, solo le interesa conocer y detectar si algo hago mal, pero le resulta indiferente lo que se hace bien. Incluso no le veo posibilidades de saberlo, porque no cuenta con datos sobre nada que pueda funcionar. Recuerdo mi amor por diseñar proyectos y seguir su funcionamiento. Pregunto si ya copiaron la definición que les dicté.

Les digo que anoten la siguiente pregunta: ¿por qué la noción de número es abstracta? ¿De qué se tiene que desprender el número para ser una abstracción? Y luego pregunto que relación encuentran entre la capacidad de coleccionar y el arte de estudiar simplemente las relaciones de los elementos entre sí, como sistema de elementos. Me dicen que no entienden la pregunta. Les digo que van a tener que responder esta pregunta: ¿qué significa pensar? Me miran y me preguntan si es para tarea. Miro el cuaderno, pienso que voy a anotar en el día de hoy. Imagino que los alumnos van a hablar con los directivos. Recuerdo que me han quitado buena parte del sueldo. Todas las apariciones tienen lugar y no puedo mantener concentración en un set de conceptos encadenados. El SN central ha dejado de enviar señales coordenadas desde las funciones ejecutivas, cada capacidad responde de manera automática. Un alumno se despereza y se inclina sobre el banco, las difíciles se ríen de mí, la cucaracha.

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